Crisis y oportunidades

Chicos, ¿sabían que la palabra ‘crisis’ viene del griego krisis? Significa ‘decisión’ o ‘punto de inflexión’. Es decir, no solo implica caos… implica elección. Y ‘oportunidad’ viene del latín opportunitas, de “ob” “frente a” y “portus” “puerto”, “estar frente al puerto” o sea ‘el momento adecuado’ 

Desde la antigüedad, las crisis han sido momentos de ruptura… pero también de transformación. En el siglo V antes de Cristo, durante la Guerra del Peloponeso entre Atenas y Esparta, mientras el mundo griego se desmoronaba, surgieron las bases de la filosofía occidental. Sócrates, Platón, los debates sobre la democracia… todo en medio del conflicto.

En el siglo XIV, la peste negra mató a casi un tercio de Europa. Fue devastador… pero también aceleró el fin del feudalismo, cambió la relación con el trabajo y abrió el paso al Renacimiento, una de las épocas más brillantes de la humanidad.

Y chicos, si eso pasa en Europa, aquí también tenemos nuestra historia.

Después de la Revolución Mexicana, un conflicto brutal que destruyó estructuras, obligó a reinventar el país entero. Pero ¿qué pasó después? Se fundó el Banco de México, se redactó la Constitución de 1917 y se reformaron las leyes laborales.

de esa crisis nacieron empresas que todavía están con nosotros:

  • La Costeña, fundada en 1923, cuando Vicente López empezó a enlatar chiles en Tlatelolco. Hoy exporta a más de 40 países.

  • Salinas & Rocha, que reabrió tras la Revolución con un modelo de venta a crédito que luego se convertiría en Grupo Salinas.

  • El Oso, el betún para calzado, nació porque su fundador vio que podía mejorar el producto importado. Empezó con una receta casera y hoy sigue vendiéndose más de un siglo después.

Entonces chicos, la historia lo grita fuerte: las crisis no son el fin del camino. Son un cambio de carril. Y quienes saben leerlas, pueden aprovecharlas para crear, reinventar… y prosperar.

¿Invertir en empresas de $1 dólar? La historia de John Templeton

Y si hablamos de gente que convirtió una crisis en una fortuna, hay un nombre que no puede faltar: Sir John Templeton.

En 1939, cuando estalló la Segunda Guerra Mundial, los mercados estaban paralizados por el miedo. A pesar del caos global, John Templeton vio una posibilidad.

Templeton hizo una jugada que hoy parece de locos: pidió prestados 10 mil dólares (una fortuna para la época) y compró 100 acciones de cada una de las 104 empresas estadounidenses que cotizaban por debajo de 1 dólar. Algunas estaban incluso en bancarrota.

¿El resultado? Solo 4 quebraron. El resto le dio un rendimiento que multiplicó su inversión por cinco. Todo eso, en plena guerra mundial.

¡uuy qué suerte! si hubiera sido yo, hubieran quebrado las otras 100

Templeton y el pesimismo

Templeton no solo invertía en empresas. Invertía en emociones. Su regla de oro era clara:

Mientras el mundo entraba en pánico, él analizaba con frialdad. Entendía que las crisis hunden precios, pero no necesariamente el valor real de una empresa o un país.

Su clave era ver oportunidades donde otros solo veían ruina. Por eso no se dejaba llevar por modas ni noticias alarmistas. Y por eso creó el famoso Templeton Growth Fund, que durante 38 años dio un rendimiento promedio del 15% anual. Una locura.

Mientras el mundo entraba en pánico, él analizaba con frialdad. Entendía que las crisis hunden precios, pero no necesariamente el valor real de una empresa o un país.

Su clave era ver oportunidades donde otros solo veían ruina. Por eso no se dejaba llevar por modas ni noticias alarmistas. Y por eso creó el famoso Templeton Growth Fund, que durante 38 años dio un rendimiento promedio del 15% anual. Una locura.

ash eso no es nada, mi vecina me dijo que si invertía con ella en unas criptomonedas me daba el 50% mensual!

Templeton en México: cuando todos salían, él entró

Templeton fue uno de los primeros inversionistas globales. En los años 80 México y en general Latinoamérica, sufría devaluaciones, fuga de capitales e inestabilidad política y económica, En México, la crisis llegó a un punto en que había problemas incluso para pagar sus deudas externas, la mayoría de los inversionistas extranjeros huían del país y con justa razón, el nivel de incertidumbre y pesimismo que yacía sobre México era escalofriante. Pero Sir John hizo lo contrario.

En 1987, su firma invirtió 100 millones de dólares en América Latina, incluyendo México. Mientras otros veían caos, Templeton vio valor oculto. Su equipo viajó al país, analizó empresas como Telmex, evaluó activos reales… y encontró joyas subvaluadas.

Cito: “El dinero no desaparece en una crisis. Solo cambia de manos.”

Gracias a esa estrategia contracorriente, sus fondos con exposición a México tuvieron altos rendimientos a largo plazo. Y esa mentalidad de apostar con cabeza fría se volvió escuela para miles de inversionistas en todo el mundo, incluido nuestro México.

Y como buen sabio, Templeton no solo invirtió. Dejó legado. Aquí te comparto sus 16 reglas para invertir en cualquier contexto… sobre todo en tiempos difíciles:

Las 16 reglas de inversión de John Templeton

  1. Invierte buscando el rendimiento total real (después de inflación).
    Lo importante no es cuánto ganas… sino cuánto conservas después de que suben los precios. Invertir debe ganarle a la inflación.

  2. Invierte, no especules.
    Comprar y vender con prisa es jugar a la ruleta. Invertir es construir a largo plazo con estrategia, no con corazonadas.

  3. Sé flexible y mantén la mente abierta sobre los tipos de inversión.
    No todo es bienes raíces o acciones. A veces, las mejores oportunidades están fuera de tu zona de confort.

  4. Compra barato.
    La regla clásica: comprar cuando los activos están en descuento, no cuando todo el mundo los desea.

  5. Cuando compres acciones, busca gangas entre las de calidad.
    No se trata solo de que estén baratas, sino de que sean buenas empresas a buen precio.

  6. Compra valor, no modas de mercado ni pronósticos económicos.
    No te dejes llevar por el hype. Los fundamentos importan más que las noticias del día.

  7. Diversifica.
    No apuestes todo a un solo caballo. Diversificar es tu mejor seguro contra lo inesperado.

  8. Haz tu tarea o contrata expertos que te ayuden.
    No todos tienen tiempo para analizar, pero eso no es excusa para improvisar. Apóyate en quien sabe.

  9. Monitorea tus inversiones con firmeza.
    No se trata de obsesionarte todos los días, pero sí de estar al tanto y saber cuándo ajustar el rumbo.

  10. No entres en pánico.
    Las emociones fuertes hacen que los inversionistas tomen las peores decisiones. Mantén la cabeza fría.

  11. Aprende de tus errores.
    Cada tropiezo es una lección si estás dispuesto a mirarlo con honestidad.

  12. Empieza con una oración.
    Templeton lo decía en serio: la humildad y la conexión espiritual también forman parte de una buena decisión.

  13. Superar al mercado es una tarea difícil.
    Si fuera fácil, todos lo harían. Por eso, disciplina y paciencia valen más que intuición.

  14. El inversionista que tiene todas las respuestas, no entiende todas las preguntas.
    El exceso de seguridad puede ser fatal. Siempre hay algo que no sabes.

  15. No hay almuerzos gratis.
    Si algo suena demasiado bueno para ser verdad… probablemente lo sea. Desconfía de los atajos.

  16. No seas demasiado temeroso ni negativo todo el tiempo.
    El pesimismo permanente también paraliza. A veces hay que arriesgar con inteligencia.

Fundó el fondo de inversión: Templeton Growth Fund en 1954, el mismo con que invirtió en México en 1987. Este fondo obtuvo un rendimiento promedio anual de ~15% durante 38 años. Se calcula que un monto de 10 ,000 USD en 1954 creció aproximadamente a 2 millones de USD para 1992, y ese mismo año vendió su empresa por 913 millones USD. ¿Un genio o no?

ash, ¿un genio? ¡pasaron como 40 años para que pudiera ganar eso! un genio sería si pudiera hacer eso ¡en un mes! así como los gurús de tik tok  

Bueno y así como hay personas que encuentran la oportunidad en la crisis, hay otros que crean la crisis y se vuelven oportunistas, hay quienes ven una crisis venir, y eligen lucrar con la caída de otros. Y no solo eso… ayudan a provocarla. Este es el caso de 

Greg Lippmann y la crisis inmobiliaria del 2008

A principios de los 2000, en Estados Unidos, la economía venía creciendo a buen ritmo. El crédito era abundante y barato. Los bancos comenzaron a otorgar hipotecas a personas que no tenían la capacidad real de pagarlas, bajo la promesa de que “el valor de las casas siempre sube”.

¡años gloriosos cuando no te discriminaban por tu historial crediticio!

Estas hipotecas se llamaban subprime. Eran préstamos de alto riesgo disfrazados de oportunidades. Los bancos no solo los otorgaban, sino que los empaquetaban y vendían en grupos de cientos o miles de estas hipotecas.

A simple vista, estos bonos parecían seguros. Las calificadoras les ponían sellos triple a. Y como daban rendimientos atractivos, se vendían como pan caliente a fondos de inversión, bancos internacionales y gobiernos.

Pero había un problema: las hipotecas eran una bomba de tiempo.

Muchas tenían tasas de interés variables. Es decir, los pagos comenzaban bajos, pero después subían drásticamente. Cuando eso ocurrió, miles de personas dejaron de pagar.

Las casas fueron embargadas. El precio de los inmuebles se desplomó. Y como todos estos bonos estaban atados a esas hipotecas… su valor se vino abajo.

“Lo que parecía una oportunidad, era una cadena de confianza falsa… y cuando un eslabón cayó, arrastró a todo el sistema financiero.”

En 2008, colapsaron bancos gigantes, el pánico se extendió por todo el mundo. Empresas quebraron, millones perdieron sus empleos y sus casas. Fue la crisis económica más grave desde 1929.

Y mientras todo eso pasaba, hubo quienes vieron venir la tormenta… y decidieron sacarle provecho.

Ahí entran personajes como Michael Burry, que apostó en contra del sistema por convicción… y otros como Greg Lippmann, que también apostaron en contra, pero mientras seguían vendiendo el problema a otros.

Durante los años previos a la crisis inmobiliaria de 2008, Greg Lippmann trabajaba como jefe de trading de productos estructurados en Deutsche Bank. Tenía acceso directo al corazón del sistema financiero y fue uno de los primeros en darse cuenta de que las hipotecas subprime —esas que se otorgaban a personas sin capacidad real de pago— estaban por reventar.

Su análisis era correcto. Pero lo que hizo con esa información fue lo que marcó la diferencia.

En lugar de advertir a los inversionistas o intentar frenar la maquinaria, Lippmann decidió apostar contra el sistema. Literalmente. Empezó a tomar posiciones bajistas, es decir, comenzó a ganar dinero cuando los bonos hipotecarios caían. ¿El problema? Que al mismo tiempo que él apostaba a la caída, seguía vendiendo esos mismos productos a otros inversionistas, como si fueran seguros. No les advirtió. No les dijo: “Esto va a colapsar”. Simplemente los colocó, cobró, y se preparó para verlos perder. 

Una de las herramientas que usó para hacerlo fue el índice ABX. Este índice permitía seguir el rendimiento de los paquetes de hipotecas. En teoría servía para dar visibilidad. Pero en manos de Lippmann se convirtió en una palanca para multiplicar sus apuestas en contra. Era como venderte un auto usado mientras él ya apostaba a que se te iba a descomponer en el camino.

¡uff este sí es un genio!

Y aquí es donde aparece el contraste con Michael Burry, el otro gran personaje de esta historia.

Ambos vieron venir la crisis. Ambos apostaron contra el sistema. Pero Burry lo hizo después de analizar una por una las hipotecas de cientos de bonos. Lo hizo con su propio fondo, contra la voluntad de muchos de sus inversionistas, enfrentando presiones, burlas y amenazas legales. Lo hizo con transparencia, incluso cuando nadie le creyó.

Lippmann, en cambio, lo hizo desde dentro del sistema. Con acceso privilegiado. Con influencia. Con la posibilidad de detener la bola de nieve… y eligiendo empujarla.

La diferencia no es solo en la estrategia, sino en la ética.

 ¿y a poco puedes comprarte un ice caramel machiatto extra grande con ética?

Burry apostó contra un sistema que consideraba injusto. Lippmann apostó contra las personas que todavía creían en él. Y mientras uno salió de la crisis con respeto —aunque un poco hastiado del mundo—, el otro salió con millones… y una reputación cuestionada por siempre.

“No basta con tener razón. También importa lo que haces con ella.”

Entre 2005 y 2007, Lippmann construyó una posición por aproximadamente 5 000 millones USD en contratos de deuda vinculados a hipotecas riesgosas

Aunque no hay cifras oficiales específicas sobre su salario, se afirma que se llevó millones de dólares –en bonificaciones– gracias a la rentabilidad histórica de esa apuesta .

Después de ver lo que ocurrió en 2008… podríamos pensar que las crisis son exclusivas de grandes potencias, de Wall Street, de nombres como Goldman Sachs o Deutsche Bank. Pero no. En México también hemos vivido nuestras propias tormentas. Y aunque muchas veces se sintieron como catástrofes inevitables… también abrieron caminos inesperados. como la pelea de alejandra guzman y paulina rubio, esa crisis nos dejó unos rolones! eeeey guera!

México ha enfrentado múltiples crisis a lo largo de su historia: devaluaciones, terremotos, pandemias, crisis bancarias. Y en cada una de ellas, al igual que en la historia de Templeton o Lipmann, hubo personas, empresas y sectores que supieron leer la situación y transformar el caos en oportunidad.

Algunas veces con visión y compromiso social. Otras, simplemente por necesidad. Pero el patrón es claro: las crisis no son el fin… son un punto de inflexión.

¿Cómo identificar oportunidades de inversión en una crisis?

Chicos, ya entendimos que no hay que actuar por impulso…
Pero también es cierto que las mejores oportunidades no se presentan con fanfarria. Llegan en silencio, cuando todos están distraídos con el miedo.”

Aquí no se trata de adivinar el futuro, sino de entender el presente y detectar patrones:

  • ¿Qué está bajando de precio por pánico y no por pérdida de valor real?
  • ¿Qué activo tiene fundamentos sólidos, pero fue arrastrado por el miedo colectivo?
  • ¿Qué necesidad está surgiendo a raíz de esta nueva realidad? 
 Al menos en mi realidad necesito una plataforma llamada “Only cats”

Vamos con cinco claves para identificar esas oportunidades reales y no dejar que pasen de largo.

1. Busca activos que estén baratos… pero no rotos

“Que algo esté en oferta, no significa que esté dañado.” 

Durante las crisis, muchas acciones, bienes raíces o negocios bajan de precio. Pero no todos valen la pena.


Enfócate en los activos que tienen fundamentos sólidos: buena reputación, flujo de ingresos, capacidad de adaptarse.


Ejemplo: durante la pandemia, aerolíneas como Delta cayeron fuertemente en bolsa, pero tenían reservas de liquidez y un modelo de negocio resiliente. Quienes invirtieron ahí, hoy están viendo retornos.

2. Detecta cambios en el comportamiento humano

“Cada crisis cambia lo que la gente quiere, necesita y valora.”

En la pandemia vimos un auge en plataformas de videollamadas, apps de entrega, cursos en línea y equipos de ejercicio en casa.

En las crisis energéticas se disparan las inversiones en renovables o autos eléctricos.
Observar cómo cambian los hábitos te permite anticiparte a los sectores que crecerán.

3. Escucha el silencio: ¿qué nadie quiere tocar?

“Donde hay silencio… puede haber oportunidad.” 

Cuando todo el mundo huye de un sector —como pasó con el turismo en 2020 o las criptomonedas en 2022— puede ser señal de que los precios están castigados más allá de lo razonable.
Si haces tu tarea y ves fundamentos estables, ese puede ser el momento para entrar.

4. Sigue el dinero inteligente, no el ruido popular

“El dinero ruidoso grita en redes. El dinero inteligente se mueve en silencio.”

Observa lo que hacen los fondos institucionales, los inversionistas legendarios, o las empresas que recompran sus propias acciones.
Esas señales valen más que mil “gurús” diciendo en TikTok que ahora es el momento de invertir en algo. oye, los tik tokers son una fuente 100% confiable!

5. Evalúa el potencial de largo plazo, no el rebote rápido

“No inviertas por la emoción de que suba mañana. Invierte por la lógica de que va a valer más en 5, 10, 15 o 20 años.” 

Templeton, Burry, incluso los emprendedores locales que invirtieron en bienes raíces tras una crisis, no pensaban en hacerse ricos en 3 meses. Pensaban en sembrar ahora para cosechar cuando todos volvieran a confiar.

¡ay no manches! ¿no tienes algo de 2 meses?

Recuerda: el dinero no desaparece en una crisis. Solo cambia de manos.
Y si estás informado, tranquilo y con los ojos bien abiertos, puede que esta vez… cambie a las tuyas.

Yo soy Jeniffer Román, tu asesora financiera, y esto fue Oportunidades en tiempos de crisis.

Gracias por acompañarme en este viaje por el lado más humano y más estratégico del dinero.

“Nos escuchamos en el próximo episodio. Y recuerda: no se trata de evitar las tormentas… se trata de aprender a navegar con propósito.” Hasta la próxima

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